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​​CUNA DEL GUADARRAMISMO


Esta ruta transita la parte baja del valle más oriental de Cercedilla. Nos introduce, a través del bosque de pino silvestre conocido como Pinar baldío, en una época gloriosa de descubrimiento en la sierra de Guadarrama. Al despertar el siglo XX surgen algunas personas cuya curiosidad por lo que les rodea comienza a cambiar muchos conceptos: entre ellos la visión de la montaña, que deja de ser un lugar olvidado e inhóspito para algunos de estos urbanitas y pasa a ser el entorno perfecto para el estudio, la formación intelectual y física, y el desarrollo de unos valores de educación en libertad. Estos eran los propósitos de la Institución Libre de Enseñanza y para ello contaba en estos bosques con La Casita (también conocida según alguna bibliografía como Casa de las Mariposas), albergue en el que se alojaron miles de niños y jóvenes en los años veinte y treinta del siglo pasado. En nuestra recorrido visitaremos estas instalaciones. Hoy están ya al borde de la ruina pero ante sus muros podremos recordar a Giner de los Ríos, Bartolomé Cossio y a sus compañeros, que soñaron con una educación en libertad que propiciara un mundo más justo.

Acompañando este afán por el estudio y el conocimiento, surgieron en este entorno otras iniciativas de carácter científico o deportivo. Quedan de ellas la estación bio-geológica del Ventorrillo o algún edificio de lo que fue el predecesor del Club Alpino Español: el Twenty Club. En sus cercanías repasaremos los inicios del esquí y el alpinismo en la sierra y recordaremos a ilustres hombres de ciencia cuyo trabajo de campo se desarrolló también en estas montañas.

Aparte de la historia, la observación de la naturaleza es una prioridad para nosotros. De este modo iremos conociendo algunos detalles del pinar de montaña a medida que lo atravesemos. Un pino en concreto, el Pino de la Cadena, árbol singular de la Comunidad de Madrid, nos servirá como excusa para, además de conocer su emotiva historia, conocer un poco mejor a estos gigantes del bosque; gigantes que durante años nos han proporcionado sombra, oxígeno y madera para calentarnos o para construir desde las cubiertas de nuestras casas hasta los mástiles de los barcos que antaño atravesaron océanos.

Por el camino también observaremos praderías de montaña como la de Las Cortes donde durante el periodo franquista se ubicó un campamento juvenil del Frente de Juventudes. Aquí también acudieron miles de jóvenes en esa época que se formaron en un ideario bastante diferente al que la ILE practicaba unos años antes por los mismos lares. Hoy en día por estos prados pace ganado autóctono (como la negra avileña) en régimen extensivo, convirtiendo sus pastos en sabrosa carne con Indicación Geográfica Protegida. Aquí podremos solazarnos también junto a una fuente cuyas aguas, como todas las de esta sierra, mana fresca y, a decir de muchos, regala salud.

En nuestra excursión acompañaremos también durante un rato el curso del Regajo del Puerto, arroyo de montaña que surca el valle desde el puerto de Navacerrada y que nos permitirá observar la vegetación de ribera y, con suerte, algún mirlo acuático u otro representante de la fauna que alberga.

Y, por supuesto, en estas montañas cada estación y cada día es diferente y nos ofrecerá una nueva visión de sus rincones. Sería una pena perdérselo.

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